Hoy hablaremos de un tipo de cliente, muy común, el quisquilloso. Normalmente recibo llamadas de todo el territorio Nacional (España), pero hay un gen esparcido que hace que mucha gente sea tocapelotas. Este gen se haya en mayor concentracion en la localidad de Valencia, y toda una planta de teleoperadores no puede estar equivocada.
¿Por que es tan pesada la gente? He aquí varios de los motivos que pueden hacer que una llamada, en principio sencilla, sea más larga que un día sin pan. Durante la maravillosa tarde, varios especimenes se van colando en tu centralita. Está el cliente amable, que hasta empalaga; el exigente, el chulo putas, el llorón, el besugo, el james bond, y ¡hasta alguno normal entra!
Pero no nos desviemos, hablemos de ese cliente quisquilloso, que quiere el oro y el moro.
…
Yo: Sí, para reservar unas plazas, para tal día, tal hora, en el recorrido Valencia-Barcelona ida y vuelta…
Cliente: Sí, quiero un asiento, de cara de la marcha, con ventanilla, no enfrentado y cerca de la cafetería y el baño.
-Total, que vas a matarte, a buscar todo esto, para que el señoriíto vaya en turista, como si fuera en primera, porque el pobre se marea, no soporta viajar con nadie que le mire a la cara, y además no le gusta demasiado el esfuerzo para dirigirse al baño o cafetería… Así que empiezas a buscar y miras la planta del vehículo, la dirección, etc. Y sí que hay plaza cerca del lavabo, pero el tema cafetería va a ser que no…
Yo: ¿Caballero? Mire, le explico: Le he conseguido todo, menos cerca de la cafetería. Le doy los dos códigos para que los compre usted en cualquier oficina…
Cliente: ¿Dos códigos? ¡A mí siempre me lo dan en un código! Porque si no las maquinitas no me dan el ida y vuelta con su descuento.
Yo: Bueno, también puede ir usted a ventanillas y le harán el descuento de ida y regreso, si es eso lo que le preocupa.
Cliente: ¡Ah no! ¡A mi me da un sólo código! ¡Habrase visto!
Yo: A ver, caballero, usted me ha pedido un asiento determinado, con unas características. Yo los he buscado y se los he facilitado. Simplemente pase por ventanilla y el señor de allí le hará efectiva mi reserva. Si yo le doy los dos viajes en un sólo código, el ordenador me asigna las plazas al azar.
Cliente: Pues nada, ¡Es usted una gilipollas y una incompetente!
Yo: Disculpe, señor, pero yo no le he ofendido. En todo momento le he tratado con respeto y sinceridad, le he dado toda la información y he cumplido con su petición al máximo posible, y no me parece justo. Si usted quiere ir a ventanilla, vaya, y si no le hago una reserva al azar y que le toque de espaldas, con gente mirándole, o lo que sea, yo más no puedo hacer. Buenas tardes.
-Y así es, señoriítos, como es que los teleoperadores colgamos las llamadas, porque se consideran atendidos los clientes pasados dos minutos, así que, si sois listos, no toquéis los cojones.-
…
Lo que no entiendo yo es cómo trabajando gente tan válida en este sector, estamos tan mal valorados. De hecho, antes trabajar en cualquier cosa tenía bastante prestigio, pero parece que esto de trabajar es ahora para Tontunos.
- ¿De que trabajas?
- Teleoperadora
- Joder menuda mierda
- Bueno es un trabajo como otro… ¿De que trabajas tú?
- Ah yo no trabajo!.
Así es como me hablan muchos tíos de mi edad que, con 22 años, viven de los papás y las becas universitarias… Y del morro que le echan. Luego van a una empresa con su título en “Bueno para nada” y se quedan con los puestos más altos…
¿Me están vendiendo la moto? Esto no es ni lógico ni normal. Y luego te vienen con gilipolleces del time, que tienes mucho skill… Cuando no saben ni lo que te sueltan. En fin, me retiro, no vaya a ser que arregle España y Zapatero me eche la bronca.
PD: ¡Aprovecho esta entrada, para felicitar el solsticio de invierno y el año nuevo! ¡Saludos!
29 dEurope/London Diciembre dEurope/London 2007 a la(s) 22:35
Yo soy quisquilloso, y lo sabes, y te consta.
¡Y tengo motivo!
¡Y mucho sueño!
6 dEurope/London Enero dEurope/London 2008 a la(s) 20:00
Hay gente pa’ to’ heiza.
¿Tanto cuesta ser normal?… Pues parece que sí.
Hay gente que se hacerca a una ventanilla y está como loco por apreciar un detalle que él atiende como error para discutir y despacharse a gusto. Y lo peor es que busca complices a su alrededor para que la funcionaria, o funcionario, se abuchare aún más.
Los hay broncas…
Paciencia Heiza… y ¡feliz año!